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Logística como competitividad país: eficiencia, personas y visión estratégica

Fabián Yannone, presidente de la Asociación Argentina de Logística Empresaria, comparte su balance del año, el clima del rubro y los desafíos en el corto y mediano plazo. Al referirse al rol estratégico de la actividad, Fabián señala que “la logística tiene que estar donde se toman las decisiones, porque de eso depende gran parte de la competitividad”. En esta entrevista aborda el balance del 2025, la incidencia de la infraestructura, el desarrollo del talento y los factores que condicionan el posicionamiento del país en un escenario de mayor estabilidad macro y exigencia operativa.

¿Qué balance hacés del año?

-El 2025 mostró una mejora en la perspectiva empresarial respecto al 2024. El año pasado fue muy duro: los volúmenes cayeron fuerte, sobre todo en retail y consumo, con bajas del 25% o 30% frente a 2023. En 2025 empezamos a ver un leve recupero. La estabilidad macro ayuda mucho a que se recupere la actividad de a poco y a generar expectativas más claras hacia 2026. Hoy estamos en una etapa expectante. Desde la logística vemos de forma transversal a generadores de carga, operadores, proveedores y tecnología, y en todos hay una sensación similar: aguantar, ordenar y prepararse. La expectativa es que en 2026 haya más volumen, más inversiones y que las empresas puedan pensar en tomar personal y no en achicar estructuras. Algunos segmentos, como la última milla y el e-commerce, tuvieron algo más de estabilidad, pero en retail y consumo el impacto fue mayor.

-¿Cómo describirías el estado de ánimo del sector?

-Tiene mucho que ver con el estado de ánimo social. Hay una expectativa general de que el país salga adelante, más allá de las banderas políticas. Todos queremos una Argentina que crezca y genere oportunidades. Hay esperanza puesta en las exportaciones de energía, minería, petróleo, gas y en la mejora de la balanza comercial, sumado al rol histórico del campo. También hay expectativa por las mejoras de infraestructura: rutas, puertos, procesos administrativos. Todo eso impacta directamente en los costos. La logística está atada a la eficiencia del sistema en su conjunto. Este año fue más bien tranquilo, de espera. La sensación es: veamos qué pasa, sostengamos la situación actual y preparemos el terreno.

-¿Qué rol juega la logística en la competitividad?

-Estoy convencido de que la logística no es solo un costo: es valor agregado y competitividad país. La estabilidad permite que dejemos de pensar en ajustar tarifas y pasemos a discutir productividad, planificación y eficiencia. Eso vale tanto para operadores como para generadores de carga. Tenemos que trabajar mucho como sector. Buscar eficiencias conjuntas, dejar de pensar cada uno por su lado. No tiene sentido tener camiones, depósitos o centros de distribución con capacidad ociosa si podemos articular mejor. Argentina está lejos de los grandes centros de consumo globales y eso nos obliga a ser más eficientes que otros países. La logística es clave para competir desde esa realidad geográfica.

-¿Qué desafíos culturales ves para lograr esa eficiencia?

-Salir del “sálvese quien pueda”. Muchas veces veo una sociedad fragmentada, agresiva, donde cada uno busca su beneficio. Si no empezamos a construir un país integrado, tirando todos para el mismo lado, va a ser muy difícil. También tenemos que dejar de esperar prebendas del Estado y enfocarnos en generar productividad real. La competitividad no se construye con beneficios aislados, sino con trabajo conjunto. Refiriéndose al sector logístico, Fabián comenta que «Hoy estamos en una etapa expectante. Desde la logística vemos de forma transversal a generadores de carga, operadores, proveedores y tecnología, y en todos hay una sensación similar: aguantar, ordenar y prepararse»

¿Cómo ves el desarrollo del factor humano en logística?

Desde sus orígenes, el sector apostó a la profesionalización, y desde ARLOG ese fue siempre uno de los ejes centrales. Cuando empezamos a hablar de logística, ni siquiera existían los roles formales que hoy son comunes. La formación y la capacitación son claves para que la actividad sea atractiva como fuente de trabajo y tenga reconocimiento dentro de las organizaciones. El desafío es atraer talento en todos los niveles: desde operarios hasta directivos. Desde la asociación se impulsan programas de capacitación para primer empleo, personal operativo, mandos medios y cuadros estratégicos. La idea es que alguien que empieza como operario, con formación, pueda crecer hasta roles de conducción. Eso fortalece al sector y le da proyección de largo plazo.

-¿Qué rol cumplen las instituciones en esa formación?

Un rol clave. Desde ARLOG vemos la logística de forma transversal, en contacto permanente con operadores, generadores de carga, proveedores de tecnología y profesionales. La capacitación no es solo técnica: también es cultural. Tenemos que posicionar a la logística como una actividad estratégica, como sucede en otros países de la región, donde hay planes a 20 años que no cambian según el gobierno de turno. Ese enfoque es fundamental para dar previsibilidad y desarrollo sostenido.

-¿Cómo evaluás el avance de la tecnología y la inteligencia artificial en logística?

-La inteligencia artificial ya está. No es algo del futuro. Está presente en procesos operativos, seguimiento de entregas y mejora de la productividad. En encuentros sectoriales fue un tema central y va a seguir siéndolo. A mí no me da miedo. Creo que el desafío es combinar la inteligencia artificial con la creatividad humana. La IA trabaja sobre lo existente; el ser humano crea lo nuevo. Esa conjunción puede ser muy poderosa. A lo largo de la historia, cada avance tecnológico terminó mejorando la calidad de vida si se lo supo aprovechar.

-¿Cómo impactan estos cambios en las personas y en las nuevas generaciones?

-Las nuevas generaciones nos interpelan. Buscan trabajos con propósito, nos obligan a revisar cómo lideramos y cómo compartimos valor. Eso, combinado con tecnología, puede generar organizaciones más sanas y eficientes. La clave es no oponer lo humano a lo tecnológico, sino integrarlo.

-Pensando en el 2026, ¿qué deseos y recomendaciones dejarías para el sector?

-Me gustaría que los profesionales de logística ocupen un lugar estratégico en las organizaciones, incluso en los directorios. La logística tiene que estar donde se toman las decisiones, porque de eso depende gran parte de la competitividad. También hay que estar muy atentos al desarrollo de energía, minería y campo. Son sectores que pueden mejorar la balanza comercial y generar trabajo. La logística tiene que prepararse para dar servicio a ese crecimiento, con eficiencia y planificación.

-¿Qué variables deberían seguir de cerca los logísticos en este contexto?

-Todo lo vinculado a energía y minería va a ser clave. Eso va a generar exportaciones, ingresos y mayor bienestar económico. La idea es simple: que como país exportemos más de lo que importamos, como cualquier persona que busca que le sobre algo a fin de mes. Eso permite invertir, pagar deudas y crecer de manera sostenida.

-¿Hay algún mensaje final que te gustaría dejar?

Sí. En el plano institucional, creo que hay tres ejes que no podemos perder de vista: inclusión social, igualdad de género y cuidado del medio ambiente. La capacitación tiene que ser para todos los segmentos sociales. La logística puede y debe ser una herramienta de inclusión. No se trata solo de ser más rentables. Se trata de dejar una huella positiva, desde lo humano, desde el cuidado del planeta y desde una mirada más amplia del desarrollo. Si logramos eso, la logística va a ocupar el lugar que merece en la Argentina.

Nota publicada en Movant/Infobae el pasado 26 de diciembre.

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